ser.com El Madrid fue
muy superior durante todo el partido. Sin embargo, el Getafe fue el
que hizo el primer aviso serio. Galopada de Varela por la derecha,
centro para el segundo palo, balón de Castro para Barreda y disparo de
este por encima del marco de Casillas.
Buena combinación, pero el
Getafe no hizo muchas más en lo que quedó de partido. Y era mucho.
Muchísimo. El Real Madrid supo tener paciencia con el balón y lo hizo
circular con buen gusto gracias a Xabi, Kaká y, sobre todo, Özil.
El alemán fue, precisamente,
protagonista de una de las jugadas polémicas del encuentro. Metió la
directa a la portería de Moyá y fue agarrado por el defensa Miguel
Torres. Su mano se aferró a la camiseta del alemán pero no con la
intensidad suficiente para derribarlo. Özil se fue al suelo y Ayza
Gámez no se atrevió a pitar una falta que podía haber dejado al Madrid
en superioridad numérica.
Tampoco estuvo acertado el
colegiado cuando entró en juego el otro central del Getafe, Cata Díaz,
para chocar en el área con Cristiano Ronaldo. Su cadera fue la
principal sospechosa del derribo del portugués en la zona de castigo,
pero Ayza Gámez optó por la absolución.
Después de una semana en la
que las quejas sobre los árbitros se habían convertido en
protagonistas, el Real Madrid eligió el camino más inteligente:
desplegar sus mejores virtudes a pesar de los errores arbitrales. Le
ayudó considerablemente el hecho de no tardar ni un suspiro en ponerse
por delante en el marcador.
Marcó Sergio Ramos en una de
esas acciones en las que saca petróleo de los saques de esquina. Balón
centrado desde el vértice por Özil y remate -llegando desde atrás- del
sevillano. Nada pudo hacer Varela para impedir el cabezazo ni Moyá
para evitar el tando.
Siguió circulando bien el
balón por las botas madridistas. Tocaba Kaká -más en horizontal y
hacia atrás que hacia donde se crea peligro- y le acompañaban Özil,
Alonso, Lass e incluso Coentrao. Pero como no lo hacía con peligro
sobre la portería de Moyá, el Madrid y el partido se fueron enfriando
poco a poco.
De hecho, el Getafe pareció
darse cuenta de que su rival había bajado una marcha y se atrevió a
dar un pasito adelante. Creó peligro en una falta que no llegaron a
rematar ni Miku ni Valera y en una de esas acciones tradicionales ya
en la Liga: un disparo desde lejos de Javier Casquero. Se fue a la
derecha de la portería de Casillas.
Le vino bien el descanso al
Madrid porque pareció salir al campo con ánimos renovados,
especialmente Benzema, que buscó las cosquillas a Moyá en más de una
ocasión. La mejor, en la que bajó con mucha calidad un balón que le
llegaba desde la izquierda, amagó el disparo y luego lanzó el balón
por encima de la portería del Getafe.
Y como si los árbitros se
empeñaran en demostrar que son capaces de equivocarse en cualquier
área, Ayza Gámez tampoco acertó cuando escatimó un penalti al Getafe
por manos de Pepe. Como dice Rosell, los errores de los árbitros "se
balancean". Y así fue en el caso del partido del Coliseo Alfonso
Pérez.
En cualquier caso, habría
sido demasiado premio para un Getafe casi a merced del Real Madrid,
que pudo ampliar su ventaja con más ocasiones de Benzema, Higuaín y
Cristiano, al que se le anuló un tanto -de forma correcta- por fuera
de juego. Estuvo bien el guardameta azulón, sobre todo en la ocasión
de Higuaín, aunque solo consiguió contener la hemorragia, que no
estaba para más el equipo de Luis García ante el Real Madrid.