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El
partido de este domingo suponía una fecha especial en el
calendario para el madridismo ya que se cumplen 108 años desde
que se fundara el club en 1902. No obstante, el recuerdo del
''centenariazo'' en el que el Deportivo de la Coruña venció en
la final de la Copa al Real Madrid, regresó a la retina de
muchos aficionados antes del comienzo de la contienda. A su
vez, la posibilidad de colocarse líderes en un día tan
señalado era motivo de satisfacción para los merengues.
En el
Real Madrid la novedad principal fue la incursión de Xabi
Alonso en el once, que se recuperó a tiempo para poder estar,
mientras que Guti volvió a una convocatoria tras cuatro
encuentros en los que las molestias no le permitieron
participar. A su vez, Arbeloa regresó tras el partido de
sanción que cumplió ante el Tenerife. Marcelo, que cuajó un
nefasto partido en el Pizjuán como lateral ante Jesús Navas,
actuó esta vez como interior.
Mientras, en el Sevilla, Jiménez sorprendió con una alineación
en la que finalmente sólo Negredo actuó en punta, bien
secundado por Navas, Perotti y finalmente Capel. En el centro
del campo, el sevillano no dudó en priorizar la fuerza antes
que la calidad, colocando a Fazio y Zokora.
Casi sin
tiempo para acomodarse sobre el terreno de juego llegó el gol
sevillista, que nació de las botas de Jesús Navas. La primera
internada del internacional desembocó en un centro que cayó al
otro lado en los pies de Capel, quien colocó un buen balón
ante la incursión de Negredo. Pero no fue éste, sino Xabi
Alonso el que desvió el balón a las mallas en una acción muy
desafortunada. Las esperanzas se desvanecieron por momentos.
La
reacción del Real Madrid no se hizo esperar, y el conjunto
blanco comenzó a irse hacia arriba con el descaro que le faltó
en el comienzo. Sin embargo, conscientes del mortífero
contraataque sevillista, las líneas tanto de la defensa como
del centrocampo no variaron su posición. En el minuto 20 llegó
el primer contratiempo para los sevillistas ya que Konko,
titular, se retiró lesionado en favor de Adriano, que entró al
campo sin tiempo para calentar.
Los de
Pellegrini se hicieron los dueños del choque, gozando de la
posesión mientras que el Sevilla no tuvo otro remedio que
retrasar su posición en el campo hasta llegar a encerrarse. En
esta dinámica comenzaron a llegar las ocasiones. Kaká,
Marcelo, Higuaín o Cristiano tuvieron en sus botas el tanto
del empate, pero se encontraron con un enemigo muy inspirado
como fue Andrés Palop, que frenó en seco las intentonas
constantes de los blancos.
Tras la
reanudación, el Sevilla cambió la mentalidad de quedarse
esperando al Real Madrid y recogieron sus frutos. En el 7 de
la segunda mitad, una falta de Dragutinovic generó la
confusión entre Casillas y su defensa, y el balón se coló
lentamente en la portería madridista. Las ilusiones de
remontada disminuían a medida que pasaba el tiempo tras este
severo varapalo y Pellegrini no dudó en tirar mano del
banquillo. Guti y Van der Vaart al campo por Arbeloa y Lass.
Tras
este duro varapalo el Real Madrid no dudó en acudir en tromba
a la portería de Palop, a sabiendas de que no tenía ya nada
que perder, y en diez minutos cambió el panorama del choque.
Primero apareció Cristiano. Tras una falta que desvió la
barrera y una ocasión en la que Kaká no supo definir, el
portugués acudió a su cita con el gol. Un centro raso fue
remachado por el nueve, otorgando esperanzas a la parroquia
blanca. Sólo cinco minutos después, fue Segio Ramos el que
igualó la contienda rematando de cabeza un saque de córner.
A pesar
del empate, el Madrid no se relajó lo más mínimo. Apoyados por
un eufórico Bernabéu, los blancos sintieron que el partido
estaba de su lado, y las ocasiones se sucedieron sin cesar. El
tercer gol parecía cerca. Pudo llegar cuando Ronaldo dio una
pse de la muerte al que que no llegaron ni Higuaín ni Van der
Vaart, y poco después era el ''pipita'' el que gozó de dos
oportunidades que acabaron en la madera. El choque había
experimentado un cambio de 360 grados y los blancos se habían
convertido en los amos y señores del duelo.
Tras la
salida de Raúl al césped en sustitución de Kaká, las ocasiones
continuaron siendo la constante en estos minutos. De nuevo fue
Higuaín, el que tras deshacerse de dos defensas disparó alto
desde el punto de penalti. El Sevilla parecía tirar la toalla
en la lucha por llegar a la portería de Casillas, en parte por
el cansancio acumulado, y los locales jugaban prácticamente en
el área rival.
El
partido parecía que iba a perecer con este resultado, aunque
la constancia madridista se impuso cuando Van der Vaart
recogió un rechace en el área pequeña en el tiempo de
descuento para certificar una épica victoria de los
madridistas. El liderato era una realidad y tras la conclusión
del cuando el árbitro señaló el final, el Bernabéu rugió con
todo su poderío. Los jugadores no dudaron en saludar al
público desde el centro del campo antes de marchase a los
vestuarios.
Así
pues, fundamental victoria del conjunto madridista no sólo por
el liderato sino porque el equipo demostró personalidad y
determinación para aplacar a uno de los mejores equipos de la
liga, que además se adelantó en dos ocasiones. A su vez,
Pellegrini sale muy bien parado tras un triunfo que se proudce
en gran medida por la inclusión en los inicios de la segunda
mitad de Van der Vaart, que marcó el gol definitivo, y de
Guti, que supo mover con criterio al equipo. |